Alumnos “viralizan” la seguridad informática en las escuelas


Famaf capacita a estudiantes secundarios como promotores de ciberseguridad para que dicten talleres a otros adolescentes. Los docentes están preocupados por el uso indebido de redes sociales y por los ciberdelitos.

iberbullying (acoso psicológico entre pares), grooming (acercamiento virtual de un adulto a un niño con intenciones sexuales), sexting (realización de videos eróticos para enviarlos a otra persona), protección de datos, identidad digital y robo de información, criptografía básica, uso indebido de las redes o prevención de ataques a través de la web.

Estos temas de agenda actual comenzaron a colarse este año en las escuelas, gracias a un proyecto piloto interdisciplinario, impulsado por la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) de la UNC, que capacita a estudiantes de cuarto a sexto año con especialidad en informática o en programación como promotores de ciberseguridad para que dicten talleres a adolescentes de otras escuelas.

Se trata del Programa de Formación de Promotores de Ciberseguridad, financiado por la Secretaría de Extensión, impulsado por el analista Javier Ferreyra y dirigido por Cecilia Martínez, pedagoga de la Facultad de Filosofía y Humanidades, y Nicolás Wolovick, docente de programación de Famaf.

La idea tomó fuerza ante la creciente demanda de escuelas preocupadas por el uso indebido de las redes sociales, y por la publicación de fotografías íntimas, comentarios sensibles e información privada.

Cada vez más docentes solicitan información para comprender lo que está ocurriendo y diseñar estrategias de abordaje, porque advierten que los chicos desconocen los riesgos de la sobreexposición e ignoran el uso que las empresas de software hacen con los datos que se “regalan” al postear.

En ámbitos educativos advierten, también, situaciones angustiantes de niños que son víctimas de hackers que los inducen, bajo amenaza, a la autoflagelación (como ocurrió con el juego de la Ballena Azul o de Momo, un personaje en el chat de juegos infantiles).

Cecilia Martínez puntualiza que el año pasado los colegios primarios comenzaron a pedir, con insistencia, capacitación en seguridad informática y en el buen uso de las redes sociales.

Las escuelas, donde se concentra la población más vulnerable a las redes y a los delitos sexuales virtuales, se sienten solas a la hora de trabajar estos tópicos, ya que la currícula obligatoria no incluye los conceptos de programación para comprender y prevenir.

“El gran número de casos de cibercrímenes contra niños y jóvenes, la escasa formación de los docentes en el tema, la poca oferta formativa en las escuelas y una sociedad que aún debate la legitimidad de formar en educación sexual nos comprometen a trabajar en esta área con los jóvenes”, plantean los impulsores del proyecto.

La clave es que los alumnos adquieran mecanismos de defensa en la web y reconozcan las consecuencias de sus actos en las redes. La mayoría no tiene la formación suficiente y su actividad virtual se basa sobre la intuición.

A esto se suma que los profesores y los padres acompañan poco, por falta de información o de un espacio curricular específico.

“¿Adónde van las fotos que publicamos? Son de Instagram, de Facebook o de Google, y las empresas tienen propiedad sobre nuestros datos. Los chicos no lo saben y algunos docentes tampoco”, explica Martínez.

“Queremos que la escuela pueda transmitir cómo funciona el mundo digital que nos atraviesa. Eso es parte de la alfabetización básica que cualquier ciudadano debería recibir por derecho”, agrega.

Propagar el mensaje

Este año, participan activamente del proyecto 24 alumnos de ocho escuelas (Ipem 10 Roma, Ipem 12 Juan Domingo Perón, Ipem 363 de Monte Cristo, Ipem 400, Ipet 404, Instituto Nuestra Señora de las Mercedes de Unquillo, Escuela ProA Córdoba y Escuela ProA Carlos Paz). Los chicos fueron capacitados por Famaf en la primera mitad del año; y ahora, comparten información sobre hábitos seguros en el uso de las redes sociales y los dispositivos informáticos con sus pares de menor edad. El proyecto impacta en unos 600 adolescentes.

La idea es formar a formadores para maximizar la llegada del mensaje. Como dice Wolovick, algo similar a las formas que tienen los virus informáticos de propagarse. “Tal vez no seamos tan rápidos, pero la sinergia que estamos logrando entre academia, escuela e industria promete algo que, a priori, parecía difícil: mostrar a las niñas y los niños los mecanismos de la seguridad informática y cómo impacta en la vida digital”, apunta Nicolás.

Los promotores de ciberseguridad dictan los talleres acompañados por “apadrinadores” o referentes tecnológicos de la industria del software e investigadores que avalan el proyecto (Famaf, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Córdoba, Córdoba Technology Cluster, McAfee, E-Solutions o Inthegra).

Riesgos y cuidados

Los talleres dirigidos por los chicos son dinámicos, prácticos y bien recibidos por estudiantes que, generacionalmente, hablan el mismo idioma. La intención es que entre todos se apropien de la tecnología y puedan posicionarse con información frente a internet, conocer los límites y los fraudes, y prevenir ataques cibernéticos.

“Cuando es un par quién se los aconseja, lo reciben con mayor cercanía y confianza. Esto hace que el ida y vuelta sea nutrido y enriquecedor”, opina Patricio Briseno, ingeniero de soporte sobre prevención de fuga de datos de McAfee y uno de los “padrinos” del proyecto, que participó días atrás del taller de los chicos del Ipem 363 de Monte Cristo, en la Escuela ProA Carlos Paz.

Agustina Parisi y Kevin Gelvez fueron los alumnos encargados de llevar a cabo la actividad en la villa serrana. Hablaron de las redes sociales, de los riesgos de brindar información y del uso que las empresas hacen de los datos personales para armar un patrón de cada persona, “conocerla” y ofrecerle exactamente lo que está buscando. Mostraron ejemplos y debatieron sobre robos de perfiles y de cuentas.

“Para mí, esta experiencia fue lo mejor del mundo, porque no sabía nada de informática, y ahora la entiendo y comprendo los riesgos. Se lo comenté a mi papá y a mis abuelos, que tienen redes sociales para que estén informados. El mensaje es que todos tengan cuidado con lo que suben, con los peligros. A los chicos hay que insistirles en que si les escribe un desconocido, tienen que contárselo a algún adulto de confianza”, dice Agustina.

Kevin agrega que la idea es que todos sean conscientes de lo que publican, de la exposición en las redes. “Las inquietudes principales de los chicos van por el miedo a perder sus cuentas o a ser acosados por alguien más capacitado tecnológicamente. Y surgen dudas como ‘entonces, ¿no tengo que subir ninguna foto?’ o ‘¿tengo que dejar todas las redes?’”, apunta el adolescente.

Desde hace siete años, docentes de Famaf y de Ciencias de la Educación trabajan para acercar la programación en informática a la primaria y la secundaria, con capacitación docente y la elaboración de material didáctico, como el primer manual argentino para la enseñanza de las Ciencias de la Computación en la escuela que realizaron junto con la Fundación Sadosky.

La enseñanza de la seguridad informática en los colegios aparece hoy como una prioridad, porque a medida que se digitaliza la información hay más riesgos de cibercrimen. Nicolás Wolovick explica que la tecnología es imperfecta y que todos los sistemas son vulnerables. Por lo tanto, enfatiza, los niños no deberían acceder a un celular por el riesgo que supone estar potencialmente conectado con miles de millones de personas.

“Si subís fotos que te comprometen al teléfono y luego las borrás, en realidad no se borran. Se marcan como borradas y no las podés ver. Pero si desmarcás esos archivos, aparecen. Borrar no es borrar. Les explicamos tecnológicamente cómo funcionan estos sistemas y se dan cuenta solos por qué hay problemas de seguridad”, apunta.

En los talleres, también se habla de la necesidad de que el Estado proteja los datos personales. En ese sentido, Javier Ferreyra propone una prueba sencilla: googlear la patente de un auto y corroborar que es posible acceder fácil a la identidad de las personas.

Sobre los algoritmos, Martínez dice que las sugerencias de productos o de servicios de consumo que nos ofrecen las redes no sólo son tomadas de las búsquedas que se realizan en la web, sino también de las conversaciones privadas que capta el micrófono del celular y que se guardan por defecto, por ejemplo, en la cuenta de Google.

Fuente: https://www.lavoz.com.ar/amp/ciudadanos/alumnos-viralizan-seguridad-informatica-en-escuelas