Consideraciones del Sector TIC sobre la Ley de Teletrabajo


Desde el Córdoba Technology Cluster, consideramos necesario e importante trabajar en la regulación del teletrabajo, entendiendo que este tipo de iniciativas deben contribuir al fomento de esta modalidad de trabajo ya incorporada en nuestro sector.


Ante un contexto sanitario que obligó a todos los sectores de la economía a innovar en sus formas laborales y masificó el teletrabajo, valoramos que el Estado implemente la reglamentación necesaria para llevar a cabo esta modalidad.

Sin embargo, desde el Sector Tecnológico, vemos con preocupación el enfoque general del proyecto de ley aprobado recientemente en la Cámara de Diputados por diversos motivos que atentan contra la creación de empleos tecnológicos. En las circunstancias actuales, resulta aún más necesario habilitar medios que colaboren con la creación de puestos de trabajo.

En primer lugar, el proyecto malinterpreta el teletrabajo al considerarlo como una nueva actividad cuando en realidad es una modalidad ejercida e instaurada desde hace años en nuestra industria.  El teletrabajo y la flexibilidad horaria son demandas frecuentes por parte de los trabajadores del sector y su aplicación genera oportunidades de inserción y desarrollo de los recursos humanos.  Así, incentivamos a que los recursos humanos trabajen para empresas radicadas en el país y no en el exterior.

Por otra parte, el proyecto busca regular la modalidad de teletrabajo de manera general sin atender a las particularidades de determinados sectores, que tienen sus propios usos y costumbres y otorgan un adecuado marco para proyectos de exportación de servicios de valor agregado a clientes en diferentes partes del mundo.

En la flexibilización de los tiempos asociados al logro de los objetivos, sostenido por un trabajo reglado por competencias radica uno de los factores de éxito de la gestión laboral del sector.  Es decir, las tareas se miden en función de objetivos y no de horarios laborales. Esto permite llevar adelante proyectos que suponen el trabajo conjunto con colaboradores en distintos lugares del mundo y ofrecer servicios a clientes de otros países. 

Finalmente, se deja de lado el caso particular de los nuevos emprendimientos, que muchas veces se desarrollan completamente en modalidad de teletrabajo y en ocasiones no cuentan con locaciones físicas. Asimismo, para nuestra industria el proyecto podría generar una quita de beneficios y pérdida de flexibilidad como condiciones existentes para los trabajadores. Beneficios actuales, que la ley busca regular desconociendo el entorno del sector.

La motivación de reglar al teletrabajo cuando está siendo desarrollado en el marco de la emergencia sanitaria por algunos sectores que no hacen de esta mecánica su forma de prestación de servicios habitual, es un sesgo. Ya que intentando establecer limitaciones que atienden a actividades en las cuales el teletrabajo no es su forma natural de desarrollo se puede caer en extremos que desnaturalizan el objetivo de generar un marco regulatorio apropiado para la generación de empleo de calidad.

Por las razones expuestas, consideramos que esta ley merece un debate más amplio, con la participación de los diferentes actores de la economía, fundamentalmente de quienes tenemos en el teletrabajo una modalidad laboral impuesta, aceptada y funcionando sin inconvenientes hace muchos años.